“Seamos honestos con nosotros mismos”

El engaño a los demás casi siempre tiene sus raíces en nosotros mismos. Cuando somos honrados con otra persona, tenemos la confirmación que por la gracia de Dios  hemos sido  “honrados con nosotros mismos.”

En muchas ocasiones me he engañado a mí mismo con respecto a la realidad de mi vida, justificando actitudes o negando situaciones que me afectaban  y afectando a los demás. Muchas veces por no querer ver la realidad he mantenido relaciones que no eran convenientes para mí,  por miedo a quedarme sola.

Siempre que había orado le había pedido a Dios “quiero esto o aquello”  en vez de decir que se haga tu voluntad y pedir el valor y la fortaleza para cumplirla.

Muchas veces he permanecido en  situaciones donde  era importante tomar  decisiones drásticas y apartarme por el bien mío, sin embargo siempre me costó alejarme de  esas personas, esperando por mucho tiempo cambios milagrosos en la relación, y que obviamente eso solo existía en mi mente.

Al reflexionar entendí que muchas  veces inconscientemente he manipulado situaciones a mi antojo, para que las cosas resultaran como Yo simplemente las quería, con  objetivos netamente egoístas pero la vida me  enseñó que de esa manera obsesiva  poco duraría  los resultados que yo tanto quería,  ya que, con ese comportamiento caprichoso,  siempre me exponía a ser rechazada y que no me respetaran como persona.

Con el tiempo pude entender  que por pensar solo en mí  y por mis miedos egocéntricos pude haber hecho daño inconscientemente, al ser egoísta y no pensar en el bien de esa persona a quien yo amo y  no tener la fortaleza para dejarla  ir.

Debemos tener en cuenta que engañarnos a nosotros mismos y  a otros es un defecto de carácter.

Mi poder superior puede quitarme este defecto de carácter, pero primero tengo que dejar de practicar el  auto-engaño,  y así ayudarme a mí misma a estar dispuesta a recibir esa ayuda.

Todos los días tengo que recordar que engañarme a mí mismo es sentar las bases para el fracaso o la desilusión en la vida.

Una relación honesta con mi poder superior, “con Dios” es la única base sólida que he encontrado para ser honesto conmigo mismo y con otros.

Inspirada en B. Wilson 12 pasos.

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lilypaisoficial
Escrito por lilypaisoficial