Herramientas para superar las derrotas

La sociedad nos plantea retos familiares, escolares, profesionales, deportivos, artísticos, políticos en los que los logros y fracasos forman parte de la realidad. Están presentes en los procesos de crecimiento y desarrollo.

Ambos factores son parte de la vida misma y saber afrontarlos y canalizarlos representa una oportunidad de aprendizaje poderosa.

Cuando vivimos un fracaso, una serie de emociones nos atrapan. Sentimos rabia, miedo, desencanto, tristeza, etc. porque no pudimos lograr lo que tanto soñábamos, a pesar de toda la energía, recursos y esfuerzos puestos en ello. Las expectativas que teníamos, condimentadas por la imaginación, de pronto por un resultado no esperado, todo lo que parecía colorido se vuelve gris, turbio. Sentimos que se derrumban todas las esperanzas, anhelos, proyectos.

Lily País aseguró que cuando una persona enfrenta la derrota atraviesa por momentos de angustias, soledad y desesperación al constatar que no se lograron las expectativas planteadas. Muchas veces se llega a tocar fondo. Para salir de ahí, es preciso  reconocer y ponerle nombre a todas las emociones que se sienten como la rabia, tristeza o miedo. Identificarlas permite tomar el control.

No es conveniente reprimirlas, evadir la realidad, porque lo más seguro es que nos hagan una mala jugada y, cuando menos imaginemos, por un determinado estímulo, explotaremos y actuaremos violentamente, esa explosión emocional que se da por dentro y nos enferma.

El duelo es un proceso que, en la medida que lo vivamos conscientemente, lo podemos superar. Comunicarnos, compartir los sentimientos con otros, nos permite hacer catarsis, desahogamos, soltar el ego de eso que nos duele, quema o irrita por dentro.

Si no logramos desahogarlo, seguramente se afectará nuestra salud física o emocional. La tristeza puede convertirse en depresión, el temor en pánico, la rabia en un problema digestivo. Para prevenirlo o abordarlo, si no podemos solos, es importante buscar ayuda profesional.

Además, País recomienda practicar la oración y la meditación porque en la medida en que se hable con Dios, la persona se proporcionará de energía para vivir un día a la vez de manera plena y así, con fe, afrontar con valor las adversidades.

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Escrito por lilypaisoficial