Cómo afrontar las emociones negativas de nuestros hijos frente al divorcio

Otra de las obvias reacciones de los hijos es la TRISTEZA, y sin duda la que más se presenta en los pequeños frente al divorcio. Se trata de un sentimiento que se manifiesta a través de muchas reacciones.

Para ellos no es fácil enfrentar la ausencia de uno de de sus padres en las actividades de la vida diaria, y la pérdida de la familia que tenían hasta este momento. Un padre es irremplazable para los menores y ellos lo extrañarán con nostalgia en muchas circunstancias después de su partida.

Se considera normal que los niños expresen en forma espontánea la tristeza que causa la ausencia de uno de los padres. Es usual que lo hagan a través del llanto, del deseo de estar solos, de ser menos alegres y comunicativos, del deseo de dibujar escenas que representen lo que sienten y mostrar menos interés por actividades que antes disfrutaban.

Esto no puede producir en los adultos que están cerca de ellos, una alarma mayor a la que corresponde. Hay que estar dispuestos a entender que incluso algunos expresan su dolor a través de comportamientos agresivos.

Ayudarles a manifestar la tristeza, es especialmente importante en el caso de los hijos varones, a quienes la cultura ha trasmitido que “los niños no lloran”.

También es positivo que los padres compartan con los menores sus propios sentimientos, para que estos comprendan que sus emociones son adecuadas y corresponden a las circunstancias que están viviendo. De esta manera se crea un clima de comprensión y apoyo.

Otro sentimiento a veces no tan visible por la capacidad de callar que pueden tener algunos es la RABIA, incluso porque se manifiesta a través de actos irracionales y que casi siempre parecen inexplicables.

Existen diferentes maneras con las que los niños la manifiestan para señalar lo que les genera el divorcio de sus padres. Es frecuente que la expresen, incluso en forma indirecta, a través de actos destructivos, peleas con sus amigos, y discutiendo con sus progenitores, profesores y otros adultos que los rodean.

En los casos en los que se responsabiliza a uno de los miembros de la pareja por el rompimiento, los pequeños dirigen su agresión hacia éste. Aunque estos comportamientos preocupan a los padres, cuando se presentan nos indican que poco a poco los pequeños han comenzado a asumir la situación.

La mejor opción que se tiene para enfrentar la situación, es aceptar lo que dicen los hijos y ayudarles a encontrar maneras adecuadas para hacer sentir su furia sin hacer daño a otras personas. Este, como una ganancia del divorcio, será uno de los aprendizajes para su vida.

La agresión tiene una evolución positiva cuando los padres son amorosos con los hijos. Pero cuando los padres califican estos comportamientos como inadecuados o malos, e impiden a los pequeños expresarlos, corren el riesgo de estar generando una depresión futura. También hay pequeños que se aíslan. Estos son niños que tienen dificultad para expresar sentimientos que consideran negativos.
Por: Gloria Mercedes Isaza

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