La soledad se puede interpretar de dos maneras

La soledad se puede interpretar de dos maneras: la que se siente Internamente y la Soledad Física; es decir, estar solo o sentirse solo a causa de la ausencia de alguien.

La soledad como sentimiento es un instinto natural, es parte de la naturaleza humana porque somos entes individuales. De hecho, muchas personas están solas por elección y disfrutan muchísimo de su soledad.

Estando solos podemos no hacer nada o sentirnos cómodos haciendo lo que nos da placer sin contar con la compañía de ninguna persona: descansar, meditar, ir a una librería, visitar un museo, hacer ejercicios. En fin, realizar cualquier actividad que nos permita disfrutar de lo que nos gusta y de nosotros mismos como individuos. Pero, por el contrario, la soledad como defecto de carácter es un sentimiento negativo de vacío, de sentirse desolado, como aletargado, que proviene de no estar conforme con uno mismo.

En algún momento nosotros lo pudiéramos haber experimentado.

Este sentimiento natural se intensifica cuando estamos pasando por un duelo: ya sea la pérdida de un ser querido, un divorcio o separación, o alguna situación de cambio laboral que nos haya impactado en nuestra vida.

En fin, son muchas las causas que nos pudieran llevar a sentir ese lado oscuro de la soledad que es un “sentido de no pertenencia”. Cuando ese sentimiento natural se convierte en un sentimiento constante y de vacío permanente, entonces deja de ser normal.

La soledad, si no la trabajamos diariamente de una manera espiritual conectándonos con nuestra parte interna, puede convertirse en un problema. Si este sentimiento de vacío permanece mucho tiempo en nosotros, puede desencadenar en depresión, neurosis, etc. Muchas veces esto inconscientemente nos impulsa a buscar por fuera sensaciones que nos ayuden a llenar ese hueco: ya sea trabajar excesivamente, desarrollar el deseo compulsivo de salir constantemente, estar rodeados de personas y amistades sin ser selectivos a la hora de escoger para compartir con ellas.

Pero suele suceder que ese vacío se mantiene ahí a pesar de estar realizando actividades placenteras, o inclusive estando acompañados con personas que queremos. Pero, en casos extremos, nos lleva a caer en la adicción a algo o alguien. Cuando permitimos que este sentimiento nos domine y nos controle a tal punto de buscar desesperadamente compañía por la misma necesidad de sentirnos plenos, estamos cometiendo el más grande de los errores. Más si ese instinto emotivo y natural deja de cumplir su misión normal y se desborda a niveles incontrolables, convirtiéndose en un obstáculo para nuestra vida emocional. Entonces, es en este punto cuando la soledad deja de ser natural para convertirse en defecto de carácter…

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Escrito por lilypaisoficial